Afur
- playa de Tamadiste
(Macizo
de Anaga)
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Sobre
estas líneas: Plaza de Afur y Roque del Fraile.
Bajo ellas; Iglesia de San Pedro y Roque Negro
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Domingo,
5 de octubre de 2003, amanece un día de perros,
llueve, son las 7.30 de la mañana, me asomo a la ventana
y aún no ha amanecido, por elnorte veo algo despejado,
quizá escampe, me decido de una vez y salgo de casa a las
8.00, me dirijo al Macizo de Anaga, ya lo dije;
es como una droga, cuando vas una vez, quieres repetir. Llego
al Monte de Las Mercedes a las 8.45, llueve a mares,
insisto en quedarme por aquí, cuando llego al Mirador
de Jardina, para un poco la lluvia y veo como el sol ilumina
la costa sobre Valleseco, saco alguna foto, es la hora ideal para
ello, ha descubierto un poco el tiempo, me dirijo por la carretera
TF-114 para enlazar con la TF-1127 en dirección a Afur,
caserío de apenas 20 casas, muy pintoresco y bien
cuidado por sus vecinos, donde me llama la atención, cuando
llego, que no sigue la carretera, que se acaba.
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Predomina
en las alturas el Roque del Fraile de 714 m.s.n.m.,
hay un amplio aparcamiento, desde él sale el sendero que
me ocupa hoy. Está señalizado, es una pista de tierra
al principio y luego se transforma en sendero, tiene una señal
que casi no se entiende a la derecha que indica el camino hacia
la playa, lo sigo, el sendero es evidente y se va adentrando poco
a poco en el Barranco de Afur en forma de bajada,
en cinco minutos alcanzo el camino llano, paso por una zona de
piedras de formas caprichosas que llaman mucho la atención,
son como rocas basálticas de forma cuadrada, a su término
encuentro una gran roca y dos señales en su base, indican
a la Playa de Tamadiste, voy por buen camino, en
una curva hay una bajada muy pronunciada y el sendero está
protegido por una valla de madera, tengo que tener cuidado porque
este paso es un poco peligroso por lo resbaladizo del lugar, en
el fondo veo el barranco en forma de meandro, donde predominan
las tierras de cultivo y alguna cabaña rústica,.
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Subo
por una especie de cresta y vuelvo a bajar por el camino, con
un poco de cuidado porque es muy empinado y resbala, hasta llegar
al cauce del barranco, cruzo éste entre cañaverales
y llego a otra subida , también está protegida por
una valla y hay una pequeña capillita. Miro a lo alto de
las paredes del barranco y me fijo en el Roque de Marrubial
de 438 m.s.n.m., donde me llama la atención
una palmera canaria solitaria. En el cauce empiezo a ver las primeras
pozas llenas de agua, ha llovido y están a rebosar, incluso
se forman pequeñas cascadas de agua que bajan hasta el
mar.
Después
de pasar por varias zonas de estratos rojizos en la roca, llego
a un gran llano en lo alto de una cresta desde donde puedo divisar
la playa, ya queda poco, en la siguiente bajada hay una gran poza
muy honda con una pequeña cascada que la alimenta. Por
fin llego a la zona de cañaverales, es una franja donde
abundan estas plantas que necesitan mucha humedad y tengo que
sortearlas incluso metiendome entre ellas, al salir de esta zona
hay una gran piedra roja que tiene una bifurcación de caminos,
si quisiera seguir hacia la derecha, llegaría por ese camino
que sube hasta Taganana, pasando por tierras de
cultivo donde hay un pajar antiguo mimetizado perfectamente con
el paisaje, pero mi camino es la playa y en unos pocos metros
estaré en ella, cruzo alguna pequeña poza y acaba
el cauce del barranco, llego a la playa, hay una cabaña
de piedra rodeada de una especie de terraza y muchos adornos marinos,
está cerrada con una puerta de hierro, debe ser propiedad
de alguien del lugar, en la ladera, a mi izquierda, también
veo una zona de cultivo con plataneras, es difícil creer
que se den a la orilla del mar. La playa no es apta para el baño,
por lo menos hoy, hay marejada y con mucha brisa, no hay nada
de arena, sólo un pequeño lugar abrigado con piedras
y un poco de arena para poder acampar, el lugar está un
poco sucio y da mal aspecto, deberemos de ser mas cuidadosos con
este entorno y las personas que vengan aquí para pasar
la noche, deberían de ser mas conscientes del lugar y dejarlo
bien limpio, como nos lo merecemos, pero parece que no es así,
siempre hay alguien distinto a los demás.
Aprovecho
la tranquilidad que hay para sacar alguna fotografía y
recrearme un poco en el paisaje que ofrece aquí la naturaleza,
a la izquierda veo como las grandes paredes del acantilado de
Los Tortadores se encajan en el mar y a la derecha
ocurre lo mismo con Punta Poyata, mas allá
de éste acantilado está la Playa de Almáciga,
perteneciente al caserío del mismo nombre, muy famosa por
ser lugar ideal para el baño y muy frecuentada por surfistas,
dado su frecuente oleaje. Después de pasar un buen rato
aquí, decido hacer el regreso, a continuación de
cruzar el cañaveral podría seguir, en el cruce de
caminos, hacia la izquierda, en dirección a Taganaga,
pero el coche lo deje en Afur y tendría que
coger la guagua y el tiempo se me ha echado encima. Este sendero
empieza con una fuerte subida hacia el acantilado y luego va bordeando
toda la costa, entre 100 y 200 metros de altitud, la vista por
allí debe ser genial, algún día que haga
mal tiempo en la cumbre, bajaré a la costa para hacer este
recorrido, y terminar en este bello caserío de gran interés
histórico y cultural ya que alberga una de los templos
religiosos mas antiguos de la Isla, conteniendo en su interior
obras del siglo XVI. Es recomendable pasear por sus calles empedradas
y observar el encanto de la arquitectura antigua canaria y tomarse
unos vinitos y unas tapitas en las "ventitas" del lugar.
Después de soñar con esta excursión dirijo
mis pasos hacia arriba, por el mismo lugar por donde he venido,
dirección a Afur, desde donde he partido
ésta mañana, el camino a ésta hora se hace
un poco pesado por la insolación y la pendiente, pero con
calma y algunas paraditas para refrescarme es suficiente, llego
a Afur a las 11.50 de la mañana, veo el único
bar que hay en el pueblo, se llama Bar-Restaurante Casa
José Cañon, lo regenta un señor muy
simpático, entablo una conversación muy amena con
él y un amigo que frecuenta este sitio, pido un cortado
y me comenta que es de cafetera, no de máquina, la verdad
es que está delicioso. Es una venta antigua, de las de
antes, tiene muchos adornos cubiertos de polvo, botellas de todo
tipo y muy raras, una máquina registradora muy antigua,
un teléfono, y muchos productos de todo tipo y en el fondo
tiene un comedor donde sirve comidas caseras, como garbanzas o
carne de conejo y de cabra, no probé su comida pero seguro
que estará muy sabrosa. Después de conversar con
mis amigos, doy una vuelta por el lugar, saco algunas fotos de
la plaza y de la pequeña iglesia y observo relajado y disfruto
un rato de la tranquilidad del lugar, vale la pena perderse un
día en Afur.
©
Texto, fotos y croquis de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es