MONTE
DE AGUA GARCIA
EN TACORONTE (TENERIFE)
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Casa
de campo en las medianías de Tacoronte
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Domingo
20 de marzo de 2005,
preludio de la primavera y de las vacaciones de Semana Santa,
la temperatura se ha suavizado y el cambio de estación
ya se va notando; este ha sido un invierno de bastante frío
y muchas lluvias y ya echaba de menos estos días de cielo
azul completamente despejado y de temperaturas suaves para salir
a disfrutar del encanto de la naturaleza.
Me
dispongo a hacer una ruta que he tenido pendiente desde hace mucho
tiempo después de leer el libro "EL BOSQUE DE
AGUA GARCÍA" de Turquesa Ediciones, escrito por M.
del Carmen Brito y Vicente Lope Lucía, un libro
muy bien redactado y documentado sobre este espacio natural poco
conocido de la Isla. Está situado en los altos del término
municipal de Tacoronte http://www.tacoronte.es/,
municipio al norte de la Isla de unos 30 km2 de extensión
y con una población de 21.700 habitantes repartidos en
diferentes barrios dispersos como Casas Altas, Agua
García, Lomo Colorado y algunos otros.
Fue, en época de guanches, uno de los nueve menceyatos
en los que estaba dividida la Isla, regentado por el Mencey Acaymo,
cuya morada estaba en el Barranco de Guayonge, donde
se han encontrado importantes restos arqueológicos de la
época. El municipio crece alrededor de la Iglesia
de Santa Catalina, del siglo XVI, construida a partir
de una pequeña ermita fundada por varios vecinos, venerándose
una imagen de Santa Catalina Mártir del siglo XVIII. Conserva
un importante patrimonio histórico representado por la
Iglesia del Santísimo Cristo de los Dolores,
del siglo XVII, donde se venera el famoso Cristo de Tacoronte,
y el Convento de San Agustín anexo a ella,
de mediados del siglo XVIII, donde se conserva una balconada de
madera alrededor de un patio canario que es utilizado como espacio
cultural. De interés arquitectónico es el edificio
que se utilizó como almacén de grano en el siglo
XVII llamado La Alhóndiga y
una casa de estilo canario conocida como La Casona.
La
aproximación a la ruta comienza por la carretera TF-228
que va desde Agua García hacia La
Esperanza, pasando por el barrio de Casas altas,
para luego enlazar con la TF-237 y seguir la indicación
de Lomo de la Jara, parque recreativo en pleno monte
de Agua García, y desde ese punto comenzar a caminar por
el itinerario propuesto. En las inmediaciones de este recorrido
de aproximación puedo observar como la mayoría de
los terrenos están cultivados de viñedos ya que
el clima característico de la zona, de suaves vientos alisios,
permite que hayan unas condiciones idóneas para una viticultura
de calidad, por eso este lugar, junto a otros municipios colindantes,
cuenta con una de las denominaciones de origen mas antiguas de
Canarias, la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo.
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Parque Recreativo Lomo de la Jara
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Restos
de Laurisilva Canaria
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La
verdadera ruta a pie comienza en el Parque Recreativo Lomo
de la Jara; a estas horas de la mañana está
completamente vacío y la tranquilidad reina en el lugar,
pero hacia media mañana se ira llenando de gente y la estancia
se hará un poco incómoda ya que esto se llenará
de coches mal aparcados y muchísimas personas buscando
la "paz" del monte. Hacia la costa, la pista sigue hasta
la casa forestal, reconvertida en Centro de Visitantes, desde
allí se puede acceder al Barranco de Toledo
y al de Salto Blanco donde, en sus respectivos cauces,
persiste un bosque de laurisilva muy bien conservada, aunque relegada
solamente a estos pequeños espacios, está formada
por Laureles (Laurus azorica), Brezos (Erica arborea), Naranjeros
Salvajes (Ilex platyphylla) y otras especies clásicas de
este ecosistema tantas veces referido en mis rutas al Macizo de
Anaga. Siguiendo la pista principal llamada Pista de Fuente
fría reparo en la vegetación de sus márgenes
compuesta por Fayas (Myricaceae faya), Brezos y Acebiños
(Ilex canariensis), flora característica superviviente
de antiguos bosques de laurisilva; en la orilla izquierda se asienta
un monte de repoblación de pino insigne (Pinus radiata)
hecha en los años 50, que nada tiene que ver con la vegetación
canaria. Sigo por la pista en suave ascenso, es ancha y está
en perfectas condiciones, la cruza otra señalizada como
"Pista Vereda de Cha Rosa" , en otra ocasión
haré una visita ya que entra en el término municipal
de El Sauzal. Un poco mas adelante, a la izquierda, hay otra pista
con una cadena que impide el paso a vehículos, me adentro
un poco en ella para curiosear, se va estrechando, la cruzan varios
senderos con boscaje bastante denso, me encuentro en los alrededores
del Lomo de la Jara de 1012 metros de altitud, aquí
se realizaron repoblaciones de eucaliptos y hay que decir que
fue desafortunada ya que observo como estos grandes árboles
han ido desplazando las plantas autóctonas del lugar, afortunadamente
se está haciendo una tala para recuperarlas de nuevo, por
eso hay muchos troncos cortados que le dan un aspecto un tanto
funesto a esta parte del monte. Vuelvo hacia atrás, a la
pista principal, hasta llegar a otro cruce a la izquierda que
está señalizado como "Cruz de Fune",
decido seguir por la pista principal y este sendero dejarlo para
una segunda visita,(CRUZ
DE FUNE-PISTA LA ESPERANZA) Unos metros mas adelante un
sendero muy bonito cruza la pista, la vegetación esta compuesta
por fayas y brezos y la hojarasca en el suelo es muy abundante,
dando un aspecto de ecosistema único de lo que fue un antiguo
bosque de laurisilva, este sendero también formará
parte de la ruta antes señalada. A continuación
encuentro otra bifurcación a la derecha señalizada
como "Pista de las Calderetas" que a su
vez tiene otro cruce a la izquierda denominado "Pista
de las Aguilillas" ya dentro del término municipal
de El Sauzal; tengo que decir que esta zona, que
está dentro del Paisaje protegido de Las Lagunetas, está
perfectamente señalizada con indicaciones de madera con
el nombre de todas las pistas.
Sigo
en el camino original, aquí se nota una gran deforestación
del monte porque hay un gran claro rodeado de bosque por todas
partes, estoy en el límite de los dos términos municipales,
el de Tacoronte y el de El Sauzal. Mas adelante encuentro otro
cruce denominado "Pista Cuatro Veredas", lo
ignoro y sigo por la "Pista de Fuente Fría"
la que no he abandonado en todo el camino, en esta zona
abunda la tala controlada de pinos y eucaliptos, supongo que será
algún plan propuesto por el Cabildo Insular para recuperar
este bosque con plantas y árboles autóctonos, viéndolo
parece que ha sido una tala a matarrasa ya que el paisaje es verdaderamente
desordenado y sin control incluso con máquinas cortadoras
y palas mecánicas que dan un aspecto sucio y de total abandono.
Siguiendo un poco mas adelante encuentro un pequeño claro
con una especie de altar en el centro y varias cruces con ofrendas
bajo un acebiño (Ilex canariensis), hay un mensaje escrito
en una cartulina que da a entender la historia de este lugar,
pero está prácticamente ilegible, lo único
que leo con fundamento es que el lugar se llama "Las
Crucitas". Continuo caminando hasta encontrarme una
valla en el camino, hay troncos de pinos cortados amontonados
a la espera de ser transportados a alguna serrería (vaya
negocio sucio a costa de la naturaleza); el paisaje es algo desolador,
sólo lo compensa la vista de los Brezos (Erica arborea)
en plena floración; los Follaos (Viburnum rigidum) con
sus flores en forma de copa; la preciosa flor de color amarillo
Morgallana (Ranunculus cortusifolius); la Flor de Mayo (Senecio
tussilaginis) de flores malvas muy espectaculares y ocasionalmente
la Cresta de Gallo (Isoplexis canariensis). La senda se va estrechando
paulatinamente hasta llegar al final en el borde de un pequeño
barranquillo, los pinos son muy abundantes con un sotobosque de
fayas y brezos; antes de llegar, en un pequeño claro, hay
una bifurcación a la derecha que me llevará a dos
tubos volcánicos conocidos como Cueva de las Mechas
y Cueva de La Labrada, es un poco
difícil su localización ya que sus respectivas entradas
están en el suelo, entre la vegetación y los pinos,
pero con un poco de paciencia las encuentro.
La
Cueva de Las Mechas tiene una longitud de 246 metros, que junto
a la de La Labrada de 236 metros, forman un mismo conjunto cavernícola
pero incomunicados entre si. Tienen en su interior una humedad
relativa que llega a la saturación ya que están
enclavadas en una de las zonas mas húmedas de la Isla y
poseen las condiciones idóneas para que vivan mas de diez
especies distintas de seres vivos en su interior, entre ellos
los murciélagos.
Llegado
a este punto, hago un alto en el camino y en la boca de entrada
de una de ellas me siento un rato a saborear un merecido desayuno
y desconsolado miro hacia el interior de la cueva no pudiendo
acceder por estar cerrada con una cancela de hierro y un gran
candado, al mismo tiempo pienso que es una buena idea que esté
controlada su entrada ya que así se preserva su frágil
ecosistema. El Cabildo Insular de Tenerife ha estado concienciado
en este lugar y ha hecho aquí un buen trabajo y debería
hacerlo también en otros lugares de igual condición.
Después
del delicioso desayuno y de tomar algunas notas del lugar, vuelvo
al punto de partida por los mismos lugares por donde pasé
para llegar hasta aquí y me quedo con muchas ganas de regresar
para hacer la segunda parte de este precioso entorno natural;
La Cruz de Fune.
©
Texto, croquis y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
BIBLIOGRAFÍA:
EL
BOSQUE DE AGUA GARCIA
M.
del Carmen Brito y Vicente Lope L.
CATÁLOGO
ESPEOLOLOGICO DE TENERIFE
Museo
de Ciencias Naturales de Tenerif
e