SENDERO
DE LAS HIEDRAS (PARQUE
RURAL DE ANAGA) Domingo
15 de octubre de 2006.
Macizo de Anaga, paraíso de caminantes, montañeros y amantes
de la naturaleza. Pocos lugares quedan en Canarias y mas concretamente en la isla,
donde uno pueda recorrer caminos sendas y veredas que huelan a historia. Su intrincado
relieve de profundos barrancos y grandes diques y roques ha hecho de este maravilloso
lugar un reducto donde sobreviven especies vegetales que solo se pueden encontrar
aquí, y conviviendo con ellas, numerosos habitantes que han sabido estar
en consonancia con el sorprendente ecosistema natural que ofrece esta parte de
la isla.
Venir
a Anaga es como penetrar en un mundo diferente, de esos que ya no existen, por
lo tanto si decidimos visitarla nos conviene disfrutarla saboreando cada paso
que demos, recibiendo los regalos visuales que nos ofrece, impregnarnos del olor
que despiden las plantas, y por todo ello, debemos respetar cada rincón
que vayamos encontrando y procurar no deteriorar nada a nuestro paso, para que
permanezca tal y como está. | ... |  | | | El
recorrido es por una bonita pista forestal | | |  | | |
Cruce hacia Los Batane |
En
la carretera TF-145 que va desde La Cruz de Taborno hacia Las
Carboneras y Chinamada, pasado el punto kilométrico 1, en el
caserío de Casas del Río, hay una entrada a la izquierda
en forma de pista forestal que es el comienzo del sendero que nos ocupa. Hay una
señal que indica el tiempo estimado hasta La Cruz del Carmen, que
es de 30 minutos y otro hasta El Batán de 1 hora y 30 minutos; una
baliza de madera con la indicación Km 0 nos da la salida, encontrándonos
cada cien metros una de iguales características, mostrándonos la
distancia que vamos recorriendo. El camino es ancho y completamente llano y la
vegetación del lugar es la característica de la laurisilva, compuesta
por grandes helecheras (woodwardia radicans) en los bordes del camino y
en los sitios más húmedos y grandes ejemplares de árboles
como laureles (Laurus azorica), Viñatigos (Persea
indica), Brezos (Erica arborea) Hijas (Prunus lusitanica),
etc., formando un bosque frondoso y bien conservado. Es de destacar la cantidad
de Hiedra canaria (Hedera canariensis) en casi todos los rincones
mas umbríos, sobre todo al principio de la ruta. Recorridos
cuatrocientos metros, a la izquierda del camino, encontramos una fuente hecha
de piedra que en tiempos pasados fue un manantial y por lo tanto lugar de acopio
de agua. Pasados los seiscientos metros debemos llegar a un cruce de caminos:
es el sendero que viene desde la Cruz del Carmen y termina en Punta
del Hidalgo, recientemente inaugurado como el primer sendero de pequeño
recorrido de la isla y denominado Sendero de Chinamada PR TF 10. Podemos
adentrarnos un poco en él descendiendo por unos escalones de madera que
bordean un pequeño barranquillo que desemboca en el Barranco de El Batán
hasta llegar al propio cauce y observar allí, donde apenas inciden los
rayos solares, los grandes ejemplares de árboles que caracterizan el ecosistema
de los bosques de Anaga. A la vuelta podemos evitar el gran desnivel de subida
de los escalones y tomar una desviación a la derecha que nos llevara a
la baliza que señala los ochocientos metros de recorrido desde el principio
de la ruta.
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La flor de la Malfurada. | | |  | | |
La flor de la Pata de Gallo. |
Sigue
el camino entre grandes zarzales (Rubus bollei) y helecheras hasta llegar,
doscientos metros después, justo en la baliza indicadora de un kilómetro,
a una explanada rodeada de Brezos donde se encuentra el acceso al camino de
El Batán que desciende por una escalera hecha de piedra y transita
bordeando el Barranco del Batán hasta el caserío del mismo
nombre. Aquí se pueden observar las primeras panorámicas del caserío
formado por El Batán de Abajo y El Batán de Arriba y en la
costa, Punta del Hidalgo. Prosigue
la senda entre el espeso y húmedo bosque, esta vez se encuentran en el
recorrido frondosas Cerrajas (Sonchus acaulis) que aun están
sin florecer, también en las paredes rocosas de algunos terraplenes crecen
colgando infinidad de Bejeques (Aeonium ciliatum) y tímidamente
florece alguna Malfurada (Hypericum grandifolium) dándole algo de
colorido a la agradable ruta.
Después
de un kilómetro y setecientos metros, hay unas vistas extraordinarias del
valle que surca el Barranco del Río que desemboca en la Playa
de los Troches. En las laderas del Este se observa como el monteverde se va
disolviendo a medida que pierde altitud y como numerosos caminos atraviesan los
riscos en busca de las casitas dispersas que hay por todo el territorio. También
se ve un gran espacio en la cresta del valle transformado en bancales para cultivo.
En
la senda van brotando varias surgencias de agua por los terraplenes adyacentes,
creciendo entre ellas Culantrillos (Pimpinella anagodendron), Helecheras
y Hiedra Canaria, hasta llegar a la baliza que señala los dos mil
cuatrocientos metros donde hay un cruce de caminos; es el que viene desde Cruz
del Carmen, cruza nuestro paso y baja por el Barranco del Río y luego
por el Barranco del Tomadero hacia Punta del Hidalgo, así
lo señala un cartel de madera. Ignoramos éste cruce y seguimos el
sendero original; a los dos mil seiscientos metros encontraremos un gran zarzal
que invade una gran parte del bosque, luego, a la izquierda del camino, un registro
de agua, para pasar seguidamente, a los dos mil novecientos metros, a lo largo
de un murete hecho de mampostería que acompaña el camino. Llegaremos
a los tres mil quinientos metros a otro talud cubierto de Bejeques; la senda sigue
completamente llana y ancha y va paralela al Monte de Las Yedras, que lo
hemos tenido continuamente a nuestra izquierda. A los tres mil setecientos metros
hay una cueva de poca profundidad excavada en la roca y una zona que antiguamente
estuvo dedicada a la extracción de áridos y por lo tanto se observa
algo degradada, pero que se ha recuperado con plantaciones controladas de flora
autóctona de la zona. En la baliza que marca los cuatro mil doscientos
metros hay un acceso a la izquierda por unas estrechas escaleras labradas en el
terreno que ascienden hasta el cortafuegos que viene desde la Cruz del Carmen;
y a la derecha desciende otra senda hacia Los Batanes. Ya solo faltan cuatrocientos
metros para el final del sendero; en el punto balizado cuatro mil seiscientos
metros acaba el recorrido en la carretera TF-143 que va directamente a Los Batanes
y al caserío de Bejía, acabándose allí el asfalto.
Justo antes de terminar hay un desvío hacia la izquierda que sube por una
escalera unos doscientos metros mas, hasta otro punto de la carretera desde donde
hay un pequeño mirador resguardado con valla de madera hacia Punta del
Hidalgo donde se divisa claramente el Pico de los Cardos en primer
término y el Roque Dos Hermanas mas alejado. El
recorrido de vuelta tiene varias opciones, una de las cuales es tomar el último
desvío que hemos visto antes de llegar al final, en la baliza de los cuatro
mil doscientos metros, y que asciende por unas estrechas escaleras hacia el interior
del monteverde y termina en el cortafuegos que viene desde la Cruz del Carmen
y desde ahí tomar el citado sendero PR TF 10 hasta el sendero de las hiedras,
para luego tomar la pista forestal a la derecha y en unos seiscientos metros estar
en el punto de partida. Otra opción es desandar el recorrido que se ha
hecho, hasta la baliza que marca los dos mil cuatrocientos metros, subir a la
derecha hasta la Cruz del Carmen, visitar el Centro de Visitantes, el mirador
y por último reponer fuerzas en el restaurante, para luego regresar por
el PR TF 10 y hacer el resto del recorrido como la anterior opción. Y la
tercera elección puede ser retroceder por el mismo camino hasta el principio
sin desviarnos en ningún momento y así disfrutar del recorrido en
sentido contrario al que hemos venido. El
patrimonio natural y cultural que encierra el Parque Rural de Anaga se
divisa en los senderos, caminos y caseríos que hay en sus montañas,
en nuestras manos queda conservarlo, cuidarlo y mimarlo para el disfrute de todos.
©
Texto y fotografías de Francisco Fariña. Francisco_farina@yahoo.es |