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Sotrondio - Veró - Sotrondio 
El valle de Sta Bárbara; en primer término, Veró


Sotrondio - Veró - Sotrondio 
Caminos de antaño

Esta ruta se compone de tres partes bien diferenciadas: la primera aprovecha un cómodo paseo peatonal que nos llevará hasta Santa Bárbara; haremos la segunda utilizando una carretera local sin tráfico apenas y por la que iremos hasta la casa de unos simpáticos vecinos de Veró; la tercera, montaraz y caminera, aprovechará senderos de pezuña y caminos empedrados que nos han sugerido el nombre de la ruta

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Puntos de referencia:  carretera de Santa Bárbara – sendero peatonal – La Cruz – Galería mina y escultura – molino de La Estaca – anta Bárbara – carretera a La Rebollá – Veró, casa a la izquierda y comienzo de sendero – bifurcación, peñasco y portilla “de somier” – campera con torre eléctrica – sendero de herradura – pequeña campera y búsqueda de sendero – camino estrecho y pendiente entre tapia y ribazo – Vista del valle de La Cerezal – camino a Vericioso - Iglesia y sendero frente a ella – carretera, curva y sendero a la izquierda – intersección, bajada a la derecha y lavadero – carretera – La Gallega – camino – pozo Santa Bárbara – La Cruz – regreso por la senda a Sotrondio.

Salimos de la estación de FEVE en Sotrondio para dirigirnos hacia el puente que nos lleva al otro lado del Nalón. Caminamos unos metros hacia la izquierda entrando pronto en una carretera que nos llevará hacia Santa Bárbara y a La Cerezal. Vemos a la izquierda un puentecillo sobre el río Santa Bárbara que nos mete en un sendero peatonal que no abandonaremos en un buen trecho, con el río a la derecha y un poco más allá, la carretera. Es un cómodo paseo en el que encontramos un dosel de arcos de galería de mina y vegetación en un par de tramos, restos de la potente actividad minera que hubo hasta hace pocos años en estos contornos. En un segundo dosel, se puede apreciar tapiada la entrada a una galería.

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Camino peatonal junto al río Sta Bárbara y restos de una explotación minera
 
 
Monumento
 
 
Entrada a la galería del piso primero
 
 
Castillete del pozo Sta Bárbara

Se llega a La Cruz, dejando a la izquierda el hogar social Prau – Molín, y a su lado una pista polideportiva, cuando llevamos recorridos desde la estación unos dos kilómetros y medio. Seguimos nuestro camino por la senda y un poco más adelante vemos a la izquierda el recuerdo de la entrada a la galería al piso primero de la mina Santa Bárbara. En la fotografía puede apreciarse una pareja en bronce que recuerda, como dice en su base, a los hombres y mujeres que trabajaron en la mina. Por encima de este “piso”  había otros once más en la ladera sobre la que se abre la galería, como nos explica un amable vecino de la casa contigua. La mina tenía un “pozo maestro” por donde se basculaba todo el mineral que más tarde se sacaba por esta galería. Hemos abandonado allí mismo el camino y pasando el puente continuamos por la carretera pues nos informan que un derrumbe, un argallo, ha dejado impracticable el sendero. Aprovechamos para contemplar el molín de La Estaca, hoy convertido en vivienda y pronto volvemos al sendero que nos mete en menos que se cuenta en Santa Bárbara, donde destaca en lo alto a la derecha su iglesia como puede verse en la foto. Allí mismo abandonamos el paseo para entrar por la izquierda en una carretera local en la que seguimos hacia la derecha guiados por un indicador: a la Rebollada, 1 Km; a Veró, 2 Km. Es una carretera que casi no tiene tráfico, rodeada de bosquetes de castaños y prados y en ligera subida, llegando pronto a La Rebollada, hasta donde pueden calcularse unos cuatro kilómetros de andadura total. Un grupo de casas y uno banco nos invitan a una pequeña parada que nos permite contemplar desde aquí arriba el valle de Santa Bárbara y la opuesta ladera con las poblaciones desparramadas aquí y allá.

Seguimos la carretera y llegamos a Veró, con un par de casas a la derecha muy bien arregladas y otra a la izquierda, grande y con cuadra, subida unos dos metros sobre un muro de la carretera y desde donde la familia propietaria nos saluda y nos invita a subir. Mientras se cambian impresiones, vemos que la parra, aunque está vendimiada, todavía conserva buenos racimos, por lo que todavía llegamos a tiempo de una pequeña y agradable vendimia. Salimos de allí y sien entrar ya en la carretera caminamos por un camino de cemento, volteando enseguida la izquierda y pasando entre una cabaña baja y una casa de piedra y ladrillo. Entramos en un camino de tierra que lleva una tapia de piedra a la izquierda y atraviesa un bosque donde abundan los castaños. Pocos pasos después encontramos una bifurcación y seguimos por la izquierda en ligero descenso, dejando pronto un gran peñasco a nuestra mano izquierda y luego una “portilla de somier”, para llegar a un regato que cruzamos.

Desde hace un buen rato notamos que el piso del sendero tuvo un buen firme de piedra colocada que va a repetirse a lo largo de los demás senderos que pasemos. Llegamos a una pequeña campera con una torre de alta tensión; hacia la derecha se adivina un sendero de herradura no muy marcado al principio y medio oculto por los helechos por donde vamos a continuar nuestro camino, llevando un buen desnivel a la izquierda, por lo que hay que caminar con tiento. Luego la senda se hace más marcada y en ligero descenso para adaptarse a bordear el monte en dirección a una vaguada que pasamos. Caminamos ahora con la cortadura y buen desnivel a la izquierda en busca de otra segunda vaguada, con el firme del camino otra vez de piedra bien colocada, para llegar en una pequeña subida a otra pequeña campera. Se contempla desde aquí una completa panorámica del valle, permitiendo que nuestra vista llegue hasta Sotrondio, de donde salimos. Los alrededores de la campera están cubiertos por helechos que ocultan un sendero; sabemos que existe por allí pero se deja ver mal . Orientado el reloj con las doce hacia Sotrondio, sobre el punto de la una o las dos, entramos entre la vegetación buscando el sendero de pezuña que tarda poco en encontrarse y que más adelante se ensancha. Llegamos a otro más ancho que atraviesa un bosquete de hayas y abedules, dejando al lado algunos prados.

La senda se convierte en camino ancho, con firme empedrado y tapia de piedra a los lados que cierra las propiedades. En un punto el terreno hace que el sendero se estreche entre la tapia y un ribazo, comenzando una breve subida con mucha piedradesprendida en el suelo y agua que corre por él. Se pasa pronto y al llegar arriba, el entorno se abre dejándonos ver el valle de La Cerezal, con un cogollo de casas en el centro que componen el lugar de Vericioso, adonde nos proponemos bajar. Continuamos nuestro descenso caminando hacia la derecha en una intersección y dejando el pueblo siempre abajo y a nuestra izquierda. Pasamos una cabaña y caminamos ahora entre dos tapias de media altura. En un punto la tapia se interrumpe y un sendero estrecho y muy pendiente invita a bajar por él. Hay un árbol de buen porte a la izquierda de la entrada y valla de madera sobre la tapia en la derecha y puede bajarse por allí. Si no se desea, se debe seguir el buen camino que se llevaba, pues un poco más adelante gira a la izquierda para encontrarse con el atajo junto a una cabaña de piedra. Continuamos la bajada por lo que se convierte ahora en un verdadero camino carretero tanto por su anchura como por su firme que vuelve a ser de piedra muy bien colocada y con mucha pendiente. Las tapias continúan, como en toda esta tercera parte del camino, muy bien cercadas con tapia de piedra sin mortero. Al poco, el camino se une con una pista de cemento y bajamos hacia la derecha para entrar en Vericioso y llegarnos hasta el hogar social donde los andarines son siempre muy bien atendidos.

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Vista de Sta. Bárbara  con su iglesia en lo alto.

Atravesamos el pueblo para salir de él y evitar la carretera; nos dirigimos hacia la iglesia y, dando la espalda a su fachada principal, caminamos hacia una casa baja y buscamos un sendero medio abandonado que se revuelve hacia la izquierda y baja. Corre entre dos tapias de piedra y luego se ensancha; se camina muy bien y desemboca en la carretera. Caminamos hacia la izquierda unos metros y al entrar en la primera curva vemos a la izquierda otro sendero estrecho que baja hacia un regato y por donde entramos. En una intersección, dejamos el camino que sigue de frente y giramos a la derecha al lado de una casa;  bajamos en dirección a un lavadero y a la carretera que ya vemos. Caminamos hacia la izquierda hasta llegar a una intersección donde un cartel de situación indica “La Gallega” dejando la carretera que llevamos para torcer a la derecha y tomar la carretera que baja y curvea para dirigirse a un grupo de casas en donde termina. A la derecha de la última casa sale un camino ancho y con muy buen aspecto. Es un camino con valla de madera a la derecha y tapia a la izquierda que pronto nos descubre el firme, ¡cómo no!, empedrado perfectamente.

Puede que sea el momento de hacer una breve referencia al trabajo de aquellas gentes que construyeron estos caminos sin medios materiales para ello, o en todo caso, elementales y rudimentarios, trabajando a “prestación personal” en la “sexta feria”. Algunos ayuntamientos son conscientes de ello y los conservan y cuidan con mimo; otros, podrían encontrar en su recuperación el adecuado objeto de los talleres de formación artesana.

Se deja a la derecha una casa de buenas dimensiones, de piedra, con corredor, y casi comida por la maleza y comenzamos una bajada de regular pendiente. Ha de advertirse de la precaución para bajar pues atravesamos ahora un monte de mucho arbolado, el lugar es umbrío y el suelo con la piedra desgastada, lisa y húmeda, se hace muy resbaladizo y puede dar un buen susto a los andarines desprevenidos.

Comenzamos a entrever ahora el castillete metálico del pozo Santa Bárbara adonde nos dirigimos y que puede apreciarse en lafotografía. Llegamos a la explanada de las instalaciones mineras, donde reina la desolación. A la derecha, al fondo, podemos apreciar la entrada de la antigua galería. Enmarcada de piedra, arriba puede verse una especie de escudo con las iniciales DF, dos mazos de mina cruzados y la fecha  1910. Las iniciales corresponden a la empresa propietaria Duro Felguera, como así lo explica un cartel donde se lee: Socavón Santa Bárbara. Sociedad Metalúrgica Duro Felguera. Año de construcción1913”.

Salimos de allí por una carretera que en poco tiempo nos devuelve a La Cruz, donde cerramos el circuito. Caminamos hacia Sotrondio por la misma senda que nos trajo esta mañana y en menos de tres cuartos de hora nos ponemos en la estación de FEVE, donde este grupo de andarines calcula que han recorrido unos quince kilómetros pisando unos caminos y visitando unos lugares adonde piensan volver pronto.

 

© texto, fotos y esquemas Antón Martín

 


 
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