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1ª
PARTE: DE GRAZALEMA A BENAMAHONDA (EL PINSAPAR)
Longitud:
12 kilómetros.
Duración: 6 horas.
Dificultad: Media.
Comenzamos
nuestro recorrido en el pueblo blanco de Grazalema, en el Parque
Natural gaditano de la Sierra de Grazalema, galardonado con la calificación
de Reserva de la Biosfera por parte de la UNESCO en 1977. Después
de haber desayunado, nos dirigiremos (en bici, en coche) hasta el
p.k. 17 de la carretera que una esta localidad serrana con Zahara
de la Sierra -aproximadamente a 1´5 kilómetros desde
el cruce de la carretera de Grazalema hacia Zahara. El lugar es
fácilmente reconocible porque surge a nuestra izquierda un
sendero, nuestro sendero, y a la derecha veremos un espacio más
grande para aparcar los vehículos. Está además
junto a unas canteras conocidas por Los Areneros.
Comenzaremos,
pues, a ascender por un camino rocoso bien señalizado. No
en vano, este es uno de los senderos más afamados de Andalucía,
razón por la cual su uso está regulado para impedir
la masificación y la degradación del entorno. Este
primer tramo del recorrido es el más duro, pues se salvan
350 metros de desnivel. Así seguiremos unos 40 minutos hasta
coronar el Puerto de las Cumbres, a unos 1340 metros sobre el nivel
del mar. Siempre que me encuentro en este lugar no tengo más
remedio que estremecerme ante la maravillosa vista de la Sierra
del Pinar que se divisa desde esta privilegiada atalaya. De la misma
sobresalen el pico de San Cristóbal, con 1555 metros, y,
más allá, el Torreón, la mayor altura de la
provincia de Cádiz sus 1654 metros. Y a lo largo de su cara
norte, ocupando la umbría, el bosque de pinsapos.Continuaremos
el camino siempre atentos al vuelo de alguna de las muchas rapaces
que habitan este fabuloso Parque Natural, de entre las que destaca
la numerosa colonia de buitres leonados que tiene en este macizo
rocoso una de sus mayores zonas de cria. No nos será difícil
avistar grajillas, cuervos, chovas piquirojas, acentores alpinos,
roqueros solitarios e incluso alimoches y aguilas reales.
El
sendero se irá haciendo cada vez más pedregoso conforme
rodeemos el San Cristóbal, del que desde su cumbre baja un
impresionante canchal de piedras, y nos adentremos propiamente en
el bosque de pinsapos, abandonando los pinares de repoblación
que hasta ahora nos habían acompañado en nuestro camino.
En efecto, a nuestro paso iremos viendo árces, serbales,
quejigos, encinas, endrinos, matagallos, aulagas, matorral noble
(tomillos, mentas, lavandas...)... pero el verdadero protagonista
de nuestra excursión es el Pinsapo o Abeto andaluz. El Abies
pinsapo es un árbol exclusivo de Andalucía y ciertos
puntos de Marruecos. En nuestro país, únicamente se
puede encontrar en la Sierra del Pinar -donde hoy nos encontramos-,
la Sierra de las Nieves (dentro del macizo montañoso que
constituye la Serranía de Ronda) y Sierra Bermeja (Málaga).
En total, poco más de 1000 hectáreas. El de la Sierra
del Pinar tiene una extensión superior a las 400 hectáreas.
Masas de menor entidad también las encontramos en reducidos
enclaves dentro del Parque Natural de la Sierra de Grazalema (sierras
de Lijar, Zafalgar o Ubrique). Es un abeto -que puede llegar a vivir
más de 500 años y medir 35 metros de altura- cercano
a sus parientes del norte de eurasia que, tras colonizar estos territorios
durante las glaciaciones, se vieron obligados a retroceder con las
altas temperaturas posteriores, quedando relegados a las pequeñas
manchas reseñadas anteriormente. Perteneciente a la Era Terciaria,
estamos ante un auténtico fósil viviente y uno de
los mayores tesoros naturales de la península ibérica.
¿Por
qué precisamente aquí tenemos la suerte de contar
con estos árboles tan sigulares? Para alejar un poco el viejo
tópico de Andalucía de sol y playa simplemente diré
que precisamente la sierra de Cádiz es el lugar de la península
ibérica con un mayor índice de pluviometría,
es decir: estamos en el sitio donde más llueve, el pinsapo
ha elegido las umbrías de las sierras altas de Cádiz
y Málaga para aprovechar las intensas precipitaciones que
le llegan desde las nubes que, desde el mar, encuentran en estos
picos las primeras elevaciones del continente.
Continuaremos por la vereda silenciosos y atentos a las andanzas
de algún recelosos corzo o a las peripecias alpinas de las
numerosas cabras monteses que habitan este lugar.
Una
vez en el Puerto del Pinar, descenderemos hasta Benamahoma (nombre
con reminiscencias genuinamente árabes: no os perdais sus
fiestas de moros y cristianos) entre encinas y algarrobos, muy abundantes
en estas serranías, por el Llano de los Linares . Una vez
repuesta la sed en el nacimiento, continuaremos calle abajo hacia
la salida del pueblo en dirección El Bosque, en la Cuesta
de la Venta, donde comienza la segunda parte de nuestro sendero.
2ª
PARTE: DE BENAMAHOMA A EL BOSQUE.
Longitud:
5 kilómetros.
Duración: 2 horas.
Dificultad. Media.
Continuaremos
nuestro sendero en el bar El Bujío, a la salida misma de
Benamahoma, junto a la depuradora de aguas. A la derecha de la carretera
que une esta localidad con El Bosque sale un pequeño caminito
(no el carril ancho que se dirige más aún hacia la
derecha) que nos conducirá, a unos pocos metros, a la orilla
misma del rio Majaceite. De aquí a El Bosque no hay pérdida
posible: el camino discurre siempre paralelo al rio, si bien, en
varias ocasiones cruzaremos de una orilla a otra a través
de pequeños puentes y pasarelas, pero siguiendo su curso.
El
paseo es muy agradable y placentero, pues transcurre entre frondosos
bosques en galeria formados por sauces, olmos, chopos, álamos,
higueras, fresnos... que permiten un microclima mucho más
fresco dentro de ellos. Encajonado entre montañas, alrededor
del rio encontramos una rica variedad de formaciones vegetales:
encinas, quejigos, algarrobos, aulagas, madroños, brezos,
nogales, majuelos, jaras, matagallos, adelfas, etc...
Testigos del esplendoroso pasado de este rio, restos de antiguos
molinos y batanes, así como de la antigua central hidroeléctrica
del Majaceite, nos hablan de antiguos aprovechamientos en estas
tierras. A los que estén interesados en estos temas les recomiendo
que visiten el Museo del Agua de Benamahoma.
Martines
pescadores, mirlos acuáticos, lavanderas... harán
nuestro recorrido mucho más vistoso, sin dejar nunca de echar
la vista al rio para contemplar las truchas y, quién sabe
si a la esquiva nutria...
Así llegaremos hasta la piscifactoría, a la entrada
de El Bosque, y al Molino de Enmedio, hoy el Albergue Juvenil. Podemos
acabar nuestro recorrido en el Centro de Información e Interpretación
del Parque Natural la Sierra de Grazalema, sito en el mismo pueblo.
©
Victor Gutierrez (16-2-2002)
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RECOMENDACIONES:
Es
necesario pedir autorización a la Consejería
de Medio Ambiente para realizar este primer tramo a través
del pinsapar. Oficinas de Información del Parque:
956-727029 (El Bosque), 956-132225 (Grazalema), 956-123114
(Zahara de la Sierra). Las visitas se suelen prohibir cada
año en épocas críticas por motivos
de incendios forestales. Extremar nuestros hábitos
y nuestro respeto por el lugar en el que nos encontramos.
No
dejeis de visitar el Jardín Botánico El
Castillejo, en El Bosque (donde podremos contemplar
Pinsapos y una representación de todos los ecosistemas
del Parque). También merece la pena visitar la Piscifactoria
de El Bosque y el Museo del Agua de Benamahoma.
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