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Kárst
de el Cerro el Hierro
Longitud:
5 kmts
Dureza: Baja
Duración: 2 horas
Nuestro
recorrido comienza en la bella aldea de El Cerro del Hierro, en
el corazón de la Sierra Morena sevillana y en pleno Parque
Natural de la Sierra Norte de Sevilla. Antiguo poblado minero -en
el que aún hoy habitan unas cuantas familias-, se trata de
un testigo casi mudo del esplendoroso pasado minero de toda la comarca
serrana. Para llegar, saldremos de la cercana localidad de Constantina
por carretera en dirección a San Nicolás del Puerto,
la cual dejaremos para tomar un desvio perfectamente señalizado
a nuestra derecha por un carril de tierra de buen piso. Unos minutos
antes de llegar al desvio habremos tenido la oportunidad de contemplar
desde la carretera una primera visión -realmente espectacular-
del lugar hacia donde nos dirigimos. En el poblado dejaremos los
vehículos y podremos tomar café antes de partir o
degustar los afamados productos de cerdo ibérico a nuestro
regreso.
Comenzaremos
nuestra ruta en dirección a las Casas de los Ingleses, visibles
desde el poblado, a unos 500 metros del mismo, siguiendo en paralelo
el trazado de la antigua via del tren. Se trata de unas bellísimas
construcciones construidas por los británicos que explotaron
la mina hasta principios del siglo XX. El entorno está formado
por extensos encinares adehesados ricos en matorral noble cuyos
agradables efluvios nos acompañaran en esta primera parte
del recorrido: jaras, tomillos, romeros, cantuesos, mejoranas, mentas,
etc... Una vez allí, cogeremos el carril que nos conducirá
cuesta arriba hasta el complejo kárstico. El inicio está
flanqueado por una barrera para impedir el tránsito de vehiculos
a motor. Tras unos 15 minutos de subida, durante la cual podremos
disfrutar de una magnífica vista del entorno, así
como de la presencia de quejigos y alcornoques. Primero aparece
una pequeña laguna -a nuestra izquierda- que no es más
que una gravera que se colmata de agua. Y luego, cuando seguimos
caminando, aparece delante de nosotros un enorme socavón
(como el cráter de un meteorito caido), que es una antigua
corta de la mina abandonada, y que rodearemos por la izquierda,
hasta llegar a una estrecha senda que, a modo de garganta, nos conducirá
entre cortados de piedra a una pequeña construcción
que está siendo ahora mismo rehabilitada.
En
este momento el camino se bifurca en dos. Siguiendo el recorrido
que yo os propongo, nosotros tomaremos el de la derecha. Si nos
fijamos, el interior del complejo está surcado por los restos
de las antiguas vias ferroviarias que transportaban el material
minero en vagonetas. La vegetación que nos acompaña
ahora está compuesta por cornicabras, higueras, durillos,
cerezos silvestres... A estas alturas (por cierto, la altitud media
de es de unos 700 metros), ya os habreis dado cuenta por qué
a este lugar se le llama el Cerro del Hierro: restos de oligisto,
limonita, calcita, malaquita, goetita, etc... jalonan a nuestro
paso todo el recorrido. Continuaremos nuestro paseo hasta llegar
a una nueva bifurcación. En esta ocasión escogeremos
la senda de la izquierda, la cual, tras pasar por un pequeño
tunel minero, desciende entre espectaculares farallones de piedra,
y nos conduce a la que es conocida popularmente en la zona como
la Cueva del Ocre. El marco incomparable de esta impresionante cavidad
es el propicio para hacer una parada y hablar un poco de las características
geológicas del lugar en el que nos encontramos, no sin antes
advertir que la geologia no es mi fuerte.
Perteneciente a la Orogenia Hercínica, el Cerro del Hierro
es el fruto del modelado erosivo que durante 550 millones de años
ha sufrido la piedra caliza por efecto de las lluvias y las heladas.
Las calizas de arrecifes formadas por la acumulación de materiales
marinos -algas, esponjas y otros organismos durante el Precámbrico
sufrieron un proceso de metamorfismo que las transformaron en calizas
recristalizadas de aspecto marmóreo. Por aquel entónces,
la zona estaba sumergida bajo el Mar de Tethys. Tras el choque de
las placas tectónicas que dio origen a la Orogenia Alpina
(las sierras béticas), estos materiales emergen y comienzan
a verse expuestos a la constante acción de los agentes meteorológicos,
así como a rellenarse de mineral de hierro. Las distintas
capas calizas, según su resistencia y grosor, erosionaron
unas más que otras. Así pues, el modelado kárstico
que contemplamos es, básicamente, el resultado de la disolución
de la roca caliza por la acción del agua de la lluvia y el
anhídrido carbónico. Al unirse ambos elementos con
el carbonato cálcico de la roca, produce un resultado que
reacciona de variadas maneras, pudiendo llegar a formar las conocidísimas
estalactitas y estalagmitas. Lapiaces, dolinas, simas, poljés...hacen
de este lugar el paraiso de los amantes de la geologia. Es por ello
que el paisaje -aún vivo y cambiante- se nos antoja casi
marciano, como un inmenso decorado natural de Hollywood. Es lo que
se conoce por la palabra servo-croata Kárst,
que significa campo de piedras calizas.
Si
alzamos la vista, seguramente estén sobrevolándonos
en este momento aves tales como la golondrina dáurica, el
roquero solitario, el gorrión chillón, el abejaruco,
el avión roquero, el buitre leonado y el negro, e incluso
la esquiva cigüeña negra, que puntualmente cada año
por primavera cría en este privilegiado entorno. Tampoco
nos resultará difícil encontrar en terreno blando
rastros y huellas de mamíferos como el meloncillo, la gineta
o el conejo.
Llegados
a este punto, y después de haber repuesto las fuerzas y haber
bebido un poco de agua, volveremos por el mismo camino que realizamos
a la ida hasta llegar de nuevo al poblado minero, no sin antes habernos
maquillado la cara con el óxido terroso que cubre las paredes
de esta gran cueva.
©
Victor Gutierrez (19-1-2002)
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RECOMENDACIONES:
Extremar la precaución en dias lluviosos. El terreno
se hace muy resbaladizo y, además, en determinados
tramos encontramos desniveles y precipicios de cierta consideración.
Meter en la mochila una linterna si realizamos el sendero
al atardecer. El Kárst está plagado de cuevas,
túneles creados para el paso de las vagonetas de la
mina, simas, pasadizos, etc... que pueden llegar a desorientarnos
si se nos hace de noche.
Se pueden realizar en la zona actividades de escalada, que
se ven restringidas en la época de cría de las
aves.
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