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Otra
forma de vivir
Hoy
hemos probado sopa de noodles (pasta) y rollitos de vegetales. Que
ricos estaban. Yo me como todo lo que me ponen, primero porque,
no sé como decirlo, pues que tengo hambre. Y segundo, que es otra
de las recomendaciones, hay que comer bien. Y además, dicen que
los hidratos de carbonos son buenos para el ejercicio físico, y
yo los necesito.
Todos
echamos de menos comer crudo, sobretodo la fruta. Un día nos dieron
unas manzanas, y ¡como nos las repartimos!, como si fueran un tesoro,
"nuestro tesoro".
UNA
SEMI-BAJA
Hoy
Raquel, que es la chica más joven y fuerte del grupo, ha decidido
que no sigue, ya que se encuentra mal, no se le cura el catarro
y le cuesta respirar. Se les ha arreglado que se quede, con su marido
claro, en un lodge en el camino para que se recupere y al bajar
los recogemos.
He
tenido que hablar con ella, porque su marido ya no sabía que hacer,
estaba muy nerviosa al estar tan lejos de su casa, tenía como un
ataque de ansiedad. Son tan jovencitos, 29 años, y tan nuevos en
todo. Están en su luna de miel. Les echaremos de menos en la subida.
Ella
está enamorada del pico Amadablan, y Fernando, que es un sol, les
ha arreglado que les den una habitación con vistas al Amadablan,
a ver si así se animan.
MIS
PEQUEÑOS TEMORES
Mañana
la subida a Periche es menos brusca, pero más continuada. Yo llego
siempre 15 o 20 minutos después que el resto del grupo.
Me
vigilo con lupa, los pies (por mi incidente un mes antes del viaje,
que me dejó los talones en carne viva), no coger frío, la alergia
de mi cara,... en fin, espero llegar.
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Niños
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Por
los caminos
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LA
GENTE
Los
niños son una maravilla, siempre los ves jugando y riendo. Te da
una cierta pena pensar, que los niños occidentales han perdido este
tipo de cosas de la infancia.
Todo
el mundo aquí es tan afable y pacifico y risueño.
Es
otro mundo, se vive de una forma tan diferente al mundo occidental.
El único medio de transporte es el andar, los porteadores llevan
todo por el valle. Viven en plena naturaleza, en medio de montañas
de 6.000 a casi 9.000 metros, es impresionante.
Son
silenciosos, poco habladores, se fijan mucho y nos observan a los
que vamos por allí. Son limpios, aunque el concepto de limpieza
no sea igual al nuestro, por ejemplo ellos piensan que no es bueno
ducharse a diario.
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Lechuga
cultivada en una macerta en el interior
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RECURSOS
DE LA ZONA
Viven
de sus propios recursos, todo es ecológico, natural. Pueden plantar
pocas cosas a esas alturas, tienen patatas, algunos vegetales como
coliflores, repollos, lechugas. Comen básicamente pasta y arroz
en guisos. No hay ni cabras, ni gallinas, solo yaks, bueno las hembras
yaks, que les dan leche con la que hacen queso y mantequilla. Dado
que son budistas, no pueden matar, por lo que rara vez comen carne.
No
ensucian la naturaleza, lo aprovechan todo. Los turistas que llegamos,
lo desvirtuamos todo; necesitamos agua caliente, inodoros, duchas,
servilletas, kleenex, papel higiénico,... y todo esto conlleva unos
desechos no naturales.
No
nos damos cuenta, hasta que punto estamos acostumbrados a vivir
de forma antinatural. Por ejemplo, el agua. Te piden que no compres
agua mineral, ya que acarreas un problema al tenerse que bajar las
botellas de plástico al no ser biodegradables. Y todo así.
LODGES
Los
lodges son muy acogedores, algunos muy familiares, que me provocan
querer quedarme allí unos días, con la gente de allí, solo mirando
aquellos paisajes tan maravillosos, aquellas montañas tan inalcanzables
y majestuosas. Creo que sería un buen momento para pararse, ver
la naturaleza que te rodea y pensar en uno mismo, a donde me lleva
y / o a donde voy con mi tipo de vida tan urbanita y alejada de
esto tan natural. Necesito sentirme compartida, formada parte de
toda esta naturaleza, con un poco de suerte me dará un poco de la
grandeza que tiene.
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