|
CAMINO
DE REGRESO
Al
poco Fernando y yo empezamos a bajar. Hace muchísimo viento helado
y las nubes empiezan a cubrir el Everest.
Después
de unas tres horas bajando comemos y seguimos.
Yo
me siento muy cansada, no puedo ir más deprisa a pesar de ser bajada,
parece que nunca se acaba.
En
la última parte empieza a nevar. El paisaje es todavía más espectacular
pero tardamos más de una hora en llegar al lodge.
La nieve se hace más intensa, casi ventisca, y se empieza a cubrir
todo de blanco. Le digo a Lhapka que pare un momento que llevo en
mi mochila pantalones de agua pero me dice que ya llegamos. Dado
que hoy él lleva mi mochila tengo que seguir, parece que corre,
da la sensación de que no le gusta la nieve, ha pasado a ser el
primero que avanza.
Hay un momento que Fernando se queda atrás y Francesc va haciendo
eses justo delante de mi, por lo que le pregunto si va bien y me
dice que si, le adelanto. Pilar y Ramón van bastante más atrás.
A veces parece que voy sola, no veo nada por la nieve, menos mal
que el camino es casi recto, siguiendo la morrena del glaciar.
NO
PUEDO ARRIBAR
Cuando
llegamos, yo me paro 10 metros antes de llegar al refugio, hay que
subir una pequeña cuesta y yo ya no puedo. Me pasan Fernando y Francesc,
me dan ánimos, venga que ya estamos. Y llego.
Nos
están esperando los porteadores, nos han conseguido habitaciones
dobles y trasladado nuestros petates, nos ayudan a quitarnos toda
la nieve que traemos encima y nos vamos a la habitación. Yo me cambio
rápidamente de ropa, los cristales de la ventana tienen hielo por
dentro. Hoy se agradece más que nunca no dormir en tienda de campaña.
Hay un grupo grande de españoles con tiendas y pienso en el frío
que deben estar pasando, ya que el comedor también es una tienda.
Me
asomo un minuto a ver el paisaje, es impresionante, todo cubierto
de nieve y siguen cayendo copos de nieve. Como siga así mañana estará
un poco complicada la bajada.
Nos
preguntan a que hora queremos cenar y todos los serpa desaparecen,
yo creo que se han ido a dormir.
| ... |
 |
| |
|
SIN
CENAR
Ya
en el comedor, trato de entrar en calor al lado de la estufa. Ya
estamos todos reunidos. Yo de repente me siento mal, mareada, sin
hambre, con mucho frío y tiritona. No sé si es un corte de digestión,
la paliza del día, unas 11 horas andando, el mal de altura o un
poco de todo. El caso es que dado el ambiente y que queda más de
1 hora para cenar, decido que me voy al saco y ni ceno, total por
un día no creo que pase nada. Todo el grupo insiste en que espere
a cenar, pero mi cuerpo me dice que me vaya a descansar, y es lo
que hago.
Bendito
saco, no sé ni lo que hago, me meto hasta con la ropa térmica y
vestida, ya hasta tiemblo, me duele el lado derecho del pecho, no
soy capaz de hacer nada más, ni de tomarme un fiorinal.
Nada
más entrar en el saco me calmo y duermo bastantes horas de un tirón.
|