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Por
encima de los 4.000
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Un
lodge
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El
turismo aquí es internacional como nunca lo había visto y la mayoría
montañeros y escaladores.
Ayer
en el lodge había dos chicas norteamericanas estudiando nepalí y
llevaban una semana en esa aldea, estaban como transformadas. Físicamente
se les veía occidentales, pero su expresión era diferente, especial,
como de alguien de allí.
En
los lodge que son como refugios grandes el ambiente es variopinto
y todo el mundo te cuenta lo que ha hecho o lo que va ha hacer.
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Un
alto en el camino
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SHOMARE
Estamos
comiendo en Shomare viendo enfrente el Lhotse, la vista es impresionante
y tenemos 21 grados.
Cada
vez que veo estas montañas me dan escalofríos y me siento invadida
por su grandeza. ¿Que se sentirá al subirlas y estar allí arriba?
Quizás libertad, paz, grande, pequeño,... me entran ganas de llorar.
ACLIMATACIÓN
Hoy
es un día de aclimatación, pasamos de 3.900 a 4.270 metros, es un
sube / baja continuo.
Vamos
por el valle de Kumbu, al final está el Everest. Subimos por la
margen derecha del valle, por un caminito al borde del precipicio,
con el Amadablan a nuestra derecha y el Lhotse en el fondo del cañón,
y un río de aguas bravas que baja del glaciar.
Hay
bastante gente que sube y baja en el camino.
Yo
en cuanto hay subida noto que me falta el aire y me siento más cansada
de lo normal.
Hoy
he estado algo más acompañada en la cola del grupo. Ramón esta algo
tocado, le duele la cabeza y Pilar se siente
muy cansada.
Total,
que solo quedan dos que van por delante bien.
Eso
sí, sigo comiendo bien, hoy en el desayuno algunos ya han
empezado a querer desayunar menos cantidad.
SORPRESAS
CULINARIAS
La
comida me sigue sorprendiendo, pues dadas las circunstancias, comemos
muy bien.
Por
ejemplo, una infusión de naranja y miel, aunque me imagino que será
naranja de polvo, pero está muy buena; o unas empanadillas rellenas
de puré de patatas; y ni que decir tiene un guiso serpa a base de
arroz con lentejas que además lleva patatitas y vegetales, cada
vez que lo hay me lo pido ¡que rico!, sin desmerecer a las lentejas
con arroz que hace mi madre que son excepcionales.
SIN
CAMARA DE FOTOS
Hoy
mi cámara de fotos ha dejado de funcionar. Me he traído la compact
pequeña, por aquello del peso, pero me he quedado sin ella. Dicen
que es el frío, esta noche por si acaso me sacaré ropa de más abrigo,
no me estropee yo. Menos mal que me pasaran fotos los colegas.
SALIDAS
NOCTURNAS
Por
la noche se nota el frío y más si estas durmiendo en una casita
de tablas de madera con unos plásticos puestos para que no pase
el aire por las rendijas.
Qué
bien duermo dentro del saco que me ha dejado Ángel, la verdad es
que me meto en él y en un minuto estoy calientita ya.
Pero,
el baño está fuera, como a unos 50 metros, y cuando tienes que ir,
hay que salir del saco, con lo cual, antes de dormirse hay que dejar
todo previsto y organizado, la linterna, con lo que te vas a vestir,
los zapatos, el papel higiénico. Al salir corriendo, hay que tener
cuidado con los yaks que puede haber en la zona, que no te despistes
con el agujero, y retroceso en todos los pasos dados. O sea, un
poema, por lo que la noche que no te despiertas es un triunfo.
Como
contrapartida, las estrellas que hay a esas horas son indescriptibles.
El cielo está sin una nube y lleno de lucecitas, dan ganas de quedarte
allí viéndolas, es una pena no poder vivaquear. Además la luna da
mucha luz que se refleja en la nieve, con lo que se ven las cumbres
de las montañas perfectamente, con una tonalidad especial que abarca
a todo lo que se ve. Te quedas sin respiración.
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Por
el valle
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EL
CLAN DEL OSO CAVERNARIO
Estar
en Periche es como estar en el valle de los caballos que se describe
en el libro del Clan del Oso Cavernario, me siento Ayla.
Son
cuatro casitas de madera, en mitad de una valle con unos picazos
enfrente, los bellísimos 6.000 el Tawoche y el Cholatse y se ve
el glaciar que cae de ellos y forma el valle.
Otro
sitio acogedor en el que me quedaría unos días en uno de los lodges
familiares que hay.
En
fin, solo podemos estar una noche.
CUIDADOS
Los
sirdar están pendientes de nosotros. Por las noches y mañanas han
empezado a preguntarnos como estamos y nos observan, que cara tenemos
y si comemos bien.
Insisten
mucho en que comamos y bebamos bastante.
Pasan,
sobretodo, le veo como esta pendiente de como nos encontramos. En
cuanto nos ve tomar alguna medicina o mala cara, nos pregunta, y
claro nosotros siempre creemos estar bien.
Yo
creo que conmigo tienen especial atención y lo entiendo, supongo
que por edad, soy la mayor del grupo, y porque se me ve que soy
la que más le cuesta subir, pensaran que soy la más fácil a darles
problemas.
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