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Nervios
y temores
Teniendo
en cuenta que me meto en el saco a las 17.30h, a las 22.30h me despierto.
y claro está, tengo que ir al baño a hacer un pis.
Como
voy y vengo al baño muy deprisa, por el frío que hace fuera del
saco, al entrar de nuevo en el saco me encuentro fatal. Me dan pulsaciones
en la cabeza desde las cervicales, no puedo respirar, me parece
que me falta el aire y estoy muy acelerada. Encima empiezo a pensar,
más bien a comerme el tarro, acerca de que me va a pasar algo, con
lo que me tiro como 2h angustiosas entre que si me ahogo, llamo
a Pilar que duerme al lado, que tontería estoy bien, relájate, etc.
Lo que hubiera dado por un cariñito. Pienso en Pepe que si estuviera
a mi lado me reconfortaría.
Encima
y a pesar de que todo el mundo ya esta en sus sacos, la noche hoy
esta llena de ruidos. Se oye gente que ronca, gente que va al baño,
cremalleras de sacos que se abren y cierran, pasos, alguien que
esta vomitando,.... demasiados ruidos.
El
caso es que tengo que volver al baño a otro pis y esta vez decido
que sobretodo a la vuelta lo voy a hacer todo muy despacio.
Hago
todo lo suficientemente despacio para no acelerarme nada, y es impresionante
el ritmo que tengo que llevar. Nada más entrar en la habitación
me meto en saco y paro, al rato, cuando noto que respiro con calma
de nuevo, me quito poco a poco y parando la ropa que me sobra, después
subo un trozo de cremallera y así hasta que consigo estar dentro
del saco y bien.
Ahora
si que duermo hasta las 5.30h que me despiertan los yaks que tengo
en el campo al que dan las ventanas.
BAJANDO
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El camino de vuelta
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Hoy
decido que todo lo voy a hacer con mucha calma ya que me siento
súper cansada, acelerada, parece que me falta el aire, tengo dolores
musculares, la cara y ojos algo hinchados,...
Me
obligo a desayunar y me alío definitivamente y de forma metódica
con el Fiorinal.
Todos
tenemos una pinta fatal y estamos tomando medicinas. Ramón lleva
varios días tomando Edemox.
Hoy
vamos a bajar en un día lo que subimos en dos, y cada pocos pasos
me tengo que parar.
Dado
que Lhapka me ofrece su cámara para hacer fotos, voy bajando poco
a poco, disfrutando del paisaje y haciendo fotos. Todo el paisaje
esta nevado pero por el camino se anda bien, no hay hielo, y si
mucha gente pasando y con sol.
Bajamos
por la otra vertiente del valle. Vamos pasando las casitas y las
gentes. Ahora llevo el Everest detrás y el Amadablan delante.
PRISAS
De
repente todo el mundo tiene prisa por bajar. Es una pena, porque
según vamos bajando, vamos perdiendo todo lo que nos rodea, dejándolo
atrás.
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De vuelta
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Voy
un rato con un grupo de españoles que estaban en Kalapatar a la
vez que nosotros, durmiendo en tiendas, y bajan casi corriendo,
deseando de llegar, ya no a un buen hotel, sino a sus casas. Me
cuentan que le han montado un número a su guía, un chico español
que hablé con el y me pareció majísimo, porque algunos de ellos
al hacer frío y nevar en Kalapatar, le exigieron que les buscara
hotel y comida, según ellos, buena. Yo, la verdad es que intenté
explicarles que el guía no tenia la culpa, que aquello era otro
mundo, que ya sabían como iban y condiciones, ... al final desistí,
porque yo creo que ni me escuchaban. Lo más curioso es que todos
tenían pinta de montañeros aguerridos, al menos más que yo, pero
es curioso como las circunstancias te pueden hacer perder la compostura.
Yo,
sin embargo, cada vez que me paro y miro todo a mi alrededor, me
lleno de paz y tranquilidad y me extasío.
Según
vamos bajando me voy sintiendo mejor, me cuesta menos andar. Me
acuerdo de Alberto que me hablaba del efecto después de la subida.
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