Si no ves la barras de navegación puedes ir al
inicio de andarines
¿quieres participar en nuestras excursiones y actividades?
cuadernos para andarines
¿los conoces?

En un cuento de hadas

Hemos hablado con Lapka sobre el Yeti, dice que su gente si cree que existe en alturas grandes y mas hacia el Tibet, aunque puede estar en cualquier sitio. Le pregunto si creen que es persona o animal y me dice que persona. También comenta que el no lo ha visto ni oído, pero que si conoce a quien lo ha oído y nos imita el sonido, es largo y agradable,....  

IDEALIZAR
Soy consciente que tengo una cierta facilidad en idealizar lo que me rodea, cuando lo que me rodea es algo especial, como en este caso. Quizá la facilidad la tenga para ser extrema, porque cuando lo que me rodea es chungo, me parece chungo, pero súper chungo.

Cuando vine aquí solo pensaba en la naturaleza, en las montañas, y luego todo eso se mete dentro y te estalla como las estrellas fugaces en la noche. Ahora me doy cuenta que estoy conviviendo con los serpas, esas personas míticas, estoy en el Tibet, recuerdo las historias del Yeti, la peli de Sangri-La, y de repente como que me siento en un cuento de hadas. Me parece impresionante tener la oportunidad de poder vivir, aunque sea un mínimo de tiempo, con estas personas y con todo esto. ¿Me pregunto, si todo esto es especial o yo necesito lo especial en mi vida y lo creo?  Quizás, ambas cosas.  

Aunque si pienso en vivir aquí, no creo que sobreviviera un invierno, ni con el príncipe de las nieves, ¿o si?

 ¿Me estaré haciendo mas madura o mayor y pierdo ilusiones? ¿o más realista? No me gustaría perder la capacidad de ilusión por todas estas cosas, por la vida.

,,,
 
Visita a un monasterio

ADIOS
Hemos subido a ver un monasterio y nos hemos acercado a un monte cercano para decir nuestro ultimo adiós al Everest, ya mañana bajamos a..... y ya no se vera. Había un museo con la historia de los serpas, que vinieron aquí hace 400 años y crearon la agricultura.

La sensación de decir adiós a esto es contradictoria, me he apartado un poco del grupo para poder disfrutar de estos momentos en silencio, con lo que te rodea y ves: el paisaje verde, el valle, el Everest el Lotshe, el Amadablan, las nubes que subían por detrás del Everest desde el lado del Tibet y le daba un aspecto de encanto; recordar estas gentes, los serpas, lo monjes, la paz, la sonrisa,... Me siento tan feliz de poder vivir todo esto y tan triste porque me voy. Como siempre me gustaría que esta sensación me perdurara y que me hiciese cambiar en algo o me diera algo más de mi misma.

LA VUELTA
Cuando he vuelto a Katmandú, la realidad cotidiana me ha cogido, todos haciendo listas de regalos, y es cierto que a mi me apetece llevar algo de aquí para compartir en España, con los míos, pero lo que yo quisiera compartir, estas emociones, ¿cómo lo puedo llevar? ¿Como hacerlo comprando algo? Las compras son cosas muertas y esto esta tan vivo, pero lo intentare, intentare a través de las cosas transportar algo de aquí, espero conseguirlo. Tampoco voy a comprar tanto, solo unos detalles para la familia, algo para mí y algo para los amigos que se quedaron allí y espero poder transmitirles un poquito de todo esto.
,,,
 
Portando a un amigo por última vez
 
 
Una cremación.

CREMATORIOS
Hemos ido a ver los crematorios que nos impactan siempre tanto a los occidentales. Yo, como no llevaba cámara de fotos, me he sentado en un escalón para ver y sentir aquello en la medida de lo posible. 

Las personas cubren al muerto con flores y ofrendas, le echan agua del río en un rito que repiten todos: llegan a la parte baja de las gradas, se mojan los pies, cogen agua que se echan por encima y luego le echan también agua al muerto y/o una especie de altar que hay.

Estos países siempre me impresionan el ver lo claro de lo cotidiano, en este caso de la vida y la muerte.

Es impresionante, hace poco estabas vivo. Un poco después, aunque ya sin vida, seguías estando. A continuación, aunque te estén quemando en una pira, sigues estando. Pero de repente, limpian todo con agua y no queda nada, pero nada, solo la piedra limpia. ¿Eso somos?, nada, todo y nada a la vez. Lo que más me sorprende es la serenidad, nadie llora, supongo que va ligado a unas creencias religiosas y a una consecuencia de las mismas en la forma de ser de estas personas.