Las
cuestiones toponímicas con frecuencia, y más
allá de los puros intereses de publicidad e imagen,
a veces levantan pasiones, y determinan comportamientos
alejados de "la norma". veamos un ejemplo:
En
torno a los años ochenta una alcaldesa de Candelario
(Salamanca) consideró que lo que en los mapas del
Servicio Geográfico del Ejército (S.G.E.)
se denominaba "Sierra de Bejar" correspondía
con una zona tradicionalmete conocida como "Sierra
de Candelario", y, para hacer valer su reivindicación,
envió un escrito al coronel reponsable del S.G.E.
Enterado de ello el alcalde de Bejar, hizo que se entregara
su correspondiente carta, haciendo valer razones en contra.
Tras
el estudio de ambos textos y las pertinentes indagaciones,
el coronel del S.G.E. consideró que la nomeclatura
adecuada era "Sierra de Bejar", asunto que comunicó
a los dos ediles.
No
paró ahí la cosa; el alcalde de Bejar decidió
"pasarsela por las narices" a sus vecinos:
alquiló una avioneta y ordenó lanzar
los "panfletos" reproduciendo la respuesta del
S.G.E., sobre Candelario, un domingo, a la salida de misa
mayor.
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andarines abril 2001